Desde el primer momento en que NaBai irrumpe en la escena política navarra, allá en las elecciones generales del 2004, se intuía que su andadura no se iba a limitar a esa carrera y que podía convertirse en algo importante. Aquello olía a algo más que una simple, aunque importante, optimización del voto de los 4 partidos coaligados. Alli había una semilla de inteligencia que ponía proa a mayores ambiciones. Creo que muchos lo entendimos como el movimiento más interesante y esperanzador en nuestro desesperante tablero de ajedrez político. Un punto de inflexión.
En estos 4 años, se han experimentado auténticos subidones de adrenalina y emoción, pero también bajones y desencantos. Con todo, NaBai se ha posicionado claramente como eje del Cambio en Navarra, abanderando y proyectando una concepción alternativa de la convivencia y del proceso histórico.
Se ha terminado una etapa con un balance general muy positivo. Pero también con importantes desgastes. No creo descubrir nada, sino constatar que la famosa “ilusión” que generó NaBai, se está deshinflando. Y la necesaria reacción está costando mucho en llegar. Y es hora de hablar y de decidir.
Sirvan estas reflexiones como colaboración para el necesario debate. Porque habrá que remendar los rotos, reparar el motor…o sustituirlo por otro de nueva generación.
La nueva etapa que se abre no va a esperar a nadie ni se va a conformar con paños calientes. Y para Nafarroa Bai va a suponer un auténtico reto, pero también una oportunidad, que suelen ser las dos caras de las crisis saludables. Pero, no va a ser una crisis de crecimiento, sino una crisis de transformación…y cambio interno.
NaBai tiene un plazo máximo de dos años para clarificar y profundizar su visión, su misión y sus objetivos. Dos años para que la ciudadanía pueda visualizar con claridad y comprender el significado de “Nafarroa Bai, una nueva cultura política para cambiar Navarra” y de su apuesta por la poliética. Al cabo de esos dos años entraremos de nuevo en la vorágine preelectoral en la que si no has hecho previamente la tarea, cualquier cosa que digas o hagas será sospechosa de electoralismo barato.
El que quiera crear una nueva cultura política, tendrá que demostrar que es algo más que una exitosa plataforma electoral. Quien quiera liderar el Movimiento Social por el Cambio (que existe, en forma de nebulosa gaseosa y transversal, pero existe) tendrá que demostrar primero que tiene Capacidad de Cambio interno. Pienso sinceramente que está en juego la credibilidad del proyecto NaBai, que es su principal capital político. Y pienso que puede salir del embite enormemente reforzada…pero también puede salir aminorada.
Ya sé que los equilibrios internos son complicados y dan lo que dan. Pero también sé que hace 4 años fueron capaces de romper la inercia que nos condenaba a dar vueltas y más vueltas sin ir a ningún sitio. Dieron la talla, y sorprendieron. ¡Chapeau!. Pero ahora es preciso hacer un esfuerzo de inteligencia y de audacia incluso mayor que aquél. Hay todo un potencial movimiento social esperando que alguien crea en él y que le ofrezca algo más que una papeleta.
Pienso que estos dos años son el tiempo y el escenario para desarrollar una auténtica REVOLUCIÓN NaBai. Una transformación de la propia NaBai y también de sus gentes, sin complejos y apostando claramente por la innovación, la imaginación y la creatividad política. Una “revolución” con un norte claro: Crear una nueva cultura política para cambiar Navarra.
Pero una transformación así no se decide en una reunión, ni en una votación. Es un proceso creativo y pedagógico, abierto a la participación, buscando la involucración del máximo de gente y escuchándoles. Aprendiendo y desaprendiendo, subiendo el periscopio y entendiendo que hay un nuevo entorno tecnosocial, un nuevo escenario social y cultural, en el que ya no nos vale lo que sabíamos hacer. En una experiencia abierta a la co-evolución que genere emoción y regenere el cerebro. Porque si no generamos emoción no habrá energía social para el proyecto. Y lo más importante del proyecto es precisamente el proceso para construirlo. Y si no regeneramos el cerebro, sencillamente no hay cambio.
De esa manera se convierte el proceso interno, de forma transparente, en una herramienta útil para todos y en palanca de proyección externa. Articular ese proceso para los próximos dos años supone planificar desde ya espacios, tiempos, metodologías e iniciativas de reflexión, de formación y también de creación.
Lo que va a marcar el alcance del cambio interno es lo que se haga en torno a estos tres ejes principales:
- - Modelo organizativo, propio del s. XXI, cauce de participación para una nueva cultura política.
- - Nuevo pensamiento y coordenadas ideológicas para una nueva cultura política.
- - Estrategia de comunicación para una nueva cultura política.
Desarrollaré en próximos posts algunas ideas sobre estos estos tres ejes.



[...] escribí unas reflexiones sobre esos valores, acerca de Nafarroa Bai y su debate pendiente, (El Cambio es crear una nueva cultura política, Una organización para una nueva cultura política, Un pensamiento nuevo y Estrategia de [...]