Quiero terminar esta serie de reflexiones sobre los retos de NaBai con una de las cuestiones más importantes y determinantes en su evolución. Algunes apuntes sueltos sobre su modelo, estructura y estrategia comunicativa.
Comunicación y organización son dos hilos que trenzándose entre sí como la famosa doble hélice del ADN, determinan el genotipo y el fenotipo de cualquier organización. Poder y comunicación son dos caras de la misma moneda, dos maneras paralelas de contar la misma historia.
Comentaba el otro día que se debe escapar de la tentación de clonar y reproducir caducas estructuras organizativas “de la era industrial”, y explorar con decisión las enormes posibilidades de las redes distribuidas. Igualmente hay que migrar de los esquemas comunicativos tradicionales.
En apenas 200 años hemos pasado de una estructura de la información (y en consecuencia del poder) muy centralizada a otra descentralizada que se inaugura con la aparición del telégrafo y culmina al final de la segunda Guerra Mundial. A partir de ahí esa concepción descentralizada, madura, llega a su cénit mediático y, sin solución de continuidad, empieza a encontrarse con sus propios límites y acontecen los cambios sucesivos de las últimas décadas: Periódicos, radios y televisiones pasan de la gloria a la angustia por su futuro. La aparición de los ordenadores personales y, sobretodo, de Internet comienza a cristalizar y toma cuerpo una nueva arquitectura informacional que a medida que se despliega e implanta, genera una nueva estructura de Poder.
Los medios de masas “difundían” en un sentido unilateral sus mensajes hasta el último rincón al que llegase el cable, el correo o las hondas herzianas. Los “receptores” de la “información” la consumíamos.
Pero ahora todo ha cambiado: El nodo terminal ha dejado de ser “terminal”, receptor de información, de enseñanzas, de órdenes de trabajo, de ofertas de productos y servicios cerrados. Los nodos ahora son receptores y emisores , colaboradores, o como diría Alvin Toffler, son “prosumidores“. La relación yo/nosotros es mucho más intensa y se basa en la proactividad.
La estructura de la información en red distribuida es el patrón genético de La Sociedad en Red. Y ese nuevo patrón tiene una enorme capacidad autoorganizativa.
¿Pero qué significa esto?
Significa que una de las diferencias críticas con momentos anteriores de la historia humana es que ahora, son los públicos, los mercados, los electorados, la ciudadanía, es decir los tradicionales destinatarios de las “comunicaciones”, quienes están manejando con destreza ventajosa las más avanzadas tecnologías de comunicación. Incluso con más pericia y sentido práctico que empresas e instituciones. Ya no se puede usar tan fácil los avances técnicos para hacer más eficiente la dominación a través de la comunicación.
Significa que el electorado ya no está compuesto por “nichos” sino por personas…con poder de comunicación. Y eso ya no se puede abordar desde los medios de comunicación “de masas”. Significa que comunicar no es sinónimo de difundir mensajes, sino de conversar con la gente. Y significa también que los Mass Media tradicionales están a la baja, y la Red y lo que se mueve en ella al alza.
Es preciso corregir de inmediato la actual orientación del modelo de comunicación de NaBai, que gira casi exclusivamente en torno a los mass media. Tanto la emisión de mensajes: Ruedas de prensa, notas, entrevistas, programas de radio…, como la recepción y seguimiento “comunicativo”: lectura de prensa, audición de radios, grabado y visionado de televisiones…se nuclean en torno a los media tradicionales. No tiene sentido que se vehiculice toda la comunicación a través de estos auténticos filtros, unidireccionales y con enormes limitaciones. No se trata de abandonar los medios, sino de no poner todos los huevos en esa cesta.
Hay que acometer el diseño de una estrategia de comunicación orientada a los ciudadanos, con dedicación de tiempo y recursos para la escucha social, y también para el contacto directo. En esa estrategia el staff de comunicación (no reducible a “prensa”) tendrá una labor importante, no lo niego. Pero uno de las condiciones imprescindibles es que sean los propios políticos in person, sean locales o regionales o nacionales, quienes protagonicen esa labor. Antes era inimaginable un político sin dedicación al seguimiento de la prensa -radio-televisión. Ahora debería ser inimaginable que esos políticos no le prestasen una parte importante de su tiempo a escuchar y entender a los ciudadanos que hablan en directo y sin intermediarios. Y por supuesto a expresar ellos también lo que quieran. Hay que aprender para ello a utilizar las herramientas de la Red. Pero no para usarlas como si fueran la televisión o la radio. Sustituir un megáfono de feria por un potente y ecualizado equipo de sonido, no mejora la comunicación sino la difusión. Y no se trata de chillar más sino de comunicar mejor: conectar, sintonizar y entablar diálogo…directamente con la gente, escucharle.
Descubrir y aprender el nuevo escenario va a representar un auténtico reto para cualquier organización. Pero retrasar el salto hacia una orilla que cada vez está más lejos sólo agrava la situación. En el primer apunte de esta serie decía que NaBai tiene 2 años para llegar con la tarea hecha a las próximas elecciones. Ese es el tiempo para que los políticos de NaBai se conviertan en interlocutores directos, en nodos relevantes. Ese es el tiempo para que los afiliados o activistas entiendan que hay pocas actividades tan políticas como la comunicación, y que posiblemente la comunicación 2.0 ha venido al rescate de la política.
Escuchar, pero ¿qué es escuchar? Escuchar es entender, por ejemplo, el profundo déficit de comunicación que significa que, según los estudios demoscópicos, el reproche habitual de la ciudadanía hacia la política formal, se articula, como indica Antoni Gutiérrez Rubí en su libro “Políticas“, alrededor del eje de la comunicación:
- “Hablan de cosas que no me interesan”
- “No nos escuchan”
- “No les importamos”
Realmente terrible que en la sociedad mejor conectada y comunicada de la historia esa sea una percepción social habitual. Con el plus de que, como indica el propio Antoni, algunos ya están canalizando ese “diálogo de sordos” hacia la desafección a la política, al voto en blanco, a la abstención crítica…
Personas. A las personas nos gusta que nos hablen como personas. Como personas inteligentes y con lenguaje humano. A este respecto no puedo menos que remitirme al “Manifiesto de Tren de claves“, y aconsejar su lectura (bastan 2 minutos). Es ya todo un clásico que permite descubrir en 95 frases las claves del nuevo escenario comunicacional. Permitidme sólo dos de ellas.
La primera “Los mercados son conversaciones” es ya un meme del mundo 2.0.
Y la última: “Estamos despertando y conectándonos. Estamos observando. Pero no estamos esperando”.
A las personas nos gustan las personas. La gente con responsabilidades institucionales son personas. A la gente le gusta conocer cómo son. No sólo de qué ideología, o sensibilidad o partido son. Esto último es importante pero no lo único. ¿Y con qué criterio se puede votar para unas elecciones internas, o públicas, si no conocemos con anterioridad a quien se presenta?. Los más conocidos sólo lo son en el desempeño de su oficio (y aún así sólo parcialmente). Los desconocidos, son, por definición, desconocidos. No se conoce a las personas. Verdadero capital irreemplazable. El principal valor de NaBai sois la gente que estáis ahí. Mi experiencia personal con varios de los que conozco (de varios partidos) es que su imagen pública no les hace justicia. A mí me inspiran mucha más confianza, más cercanía, más esperanza cuando hablo con ellos, que cuando les veo ejerciendo. No pido que se les promocione. Quiero que hablen ellos con voz propia.
Necesitamos comunicación multimedia, por favor. Y con canales propios. Hace casi 1.300 años los habitantes de estas tierras le dieron un severo revolcón al Bush de la época en Orreaga. Toda una epopeya. Pero no se lo contaron a nadie. Los francos pusieron en marcha su maquinaria cultural y las distintas versiones de la Chanson de Roland impusieron durante siglos la mentira virtual sobre la realidad de quien no podía competir en potencia comunicativa. 1.300 años dan para aprender bastante. Hoy cualquier adolescente envía varios videoclips al día, y de producción propia, al YouTube o los intercambia en el messenger. NaBai debería contar ya con medios como para capturar toda su producción y ponerla a disposición de la gente en canales propios. La comunicación de una organización política ya no cabe en la oficina de “prensa”. Y debería animar a sus activistas y colaboradores a familiarizarse y utilizar sencillos vídeos y podcasts para soportar todo tipo de denuncias, eventos, presentaciones… A familiarizarse también y utilizar herramientas de colaboración social.
Puede parecer, el conjunto de los cambios organizativos, de pensamiento político y de comunicación, una montaña inasumible. En realidad todo está enlazado y obedece a una misma lógica. La de comprender que estamos en otro escenario y hay que adaptarse a él. Acometer sin complejos este enorme cambio de transformación de NaBai y de sus gentes, y abrirlo a la participación de quien quiera, sería el mejor banderín de enganche para fortalecer el Movimiento Social por el Cambio.
El Cambio exige adaptarse. Y la adaptación exige cambios. Cuanto antes mejor.



Enhorabuena por vuestro magnífico Blog. Compartimos, emocionados, gran parte de vuestras opiniones y sentimientos y lo que es más importante, nos estremecemos con vuestros vientos, lluvias y escalofríos. Hego haizea omen dator. Un abrazo. Patxi y Elena.
Aunque dices que con este post terminas esta serie de reflexiones, espero que sigan las reflexiones…
A continuación transcribo una parte de la entrevista que le hicieron a Antoni Gutierrez Rubí en la revista Marie Claire, y que creo que complementa esta serie fantástica de reflexiones que nos has permitido compartir:
“Marie-claire.es: Arranca una nueva forma de liderazgo, la política emocional… Pero, ¿cuáles son los principales rasgos?
Antoni Gutiérrez-Rubí: La sinceridad: no hay por qué esconder tus emociones, aunque sean íntimas y muy personales y, al mismo tiempo, no hacer política sólo con la epidermis o los instintos.
La proximidad: hacerse cargo del estado de ánimo de los ciudadanos a los que quieres representar. Comprender “su” situación para cambiarla.
El afecto: la política amable, cariñosa, que te consuela y te anima, que te abraza. Una política de afecto con los que más sufren y de respeto con toda la ciudadanía.
La pasión: “Sólo puede ser presidente de la República alguien que desea, ama y quiere” dijo François Mitterrand. Hay que hablar con el corazón si quieres llegar al corazón de las personas. El camino más directo para llegar a su cabeza…
MC: En tu tarea de asesor en comunicación política, ¿qué consejos o claves sueles dar?
AGR: Lo más importante es trasladar al político tres ideas clave para que pueda conseguir sus objetivos: Primera, cuál es el contexto (mediático, social, político…) en el que se va a producir su actuación o su intervención. Segunda, qué mensaje hay que focalizar y en qué punto de la estrategia nos encontramos en ése momento preciso. Y tercera, qué se espera de él, cuáles son las expectativas de su audiencia. Conseguir la correcta comprensión y atención a estas tres ideas clave es mi mejor consejo.
MC: ¿La política de las emociones es en el fondo la política de la credibilidad?
AGR: Sí. Es la política que no esconde, no engaña, no manipula. La credibilidad sólo se gana con sinceridad. Las emociones nos hacen más transparentes, más abiertos. Es el futuro.”