!Demoledor! Esa es la palabra que mejor define la impresión que me ha causado “Teoría King Kong” de Vrginie Despentes, que ya comentamos aquí. Debo admitir que hacía tiempo que no leía nada tan revolucionario, tan radical, tan visceral. Pero antes de admitir eso, debo también reconocer que me he enfrentado al libro de Despentes con cierta desconfianza hacia “el personaje”. Inicialmente no me sedujeron esas definiciones que los medios hacen de la autora como “la diva punk de las letras francesas” o “la dama de la literatura trash”. Así que acometí la lectura de su libro con cierto recelo. Esperaba encontrar más pose que contenido. Esperaba encontrar radicalidad gratuita. Eso me pasa por esperar. Mis prejuicios se desvanecieron en las primeras páginas, de un plumazo, así que fui devorando con ansia los siguientes capítulos y ya no volví a reparar en ellos. Pero, cuando en el tramo final Despentes habla de los recelos que tenemos los hombres hacia toda mujer que se aleje del estereotipo femenino de turno, recordé, como una bofetada, mis prejuicios iniciales. Entonces me sentí gilipollas. Me sentí retratado, hombre y gilipollas, qué le vamos a hacer.
Ahora ya no me preocupa tanto el hecho de haber funcionado según ese estereotipo masculino, haber funcionado como un tío, que es lo que se supone y me han dicho que soy. Ciertamente me preocuparía más no ser capaz de darme cuenta de ese hecho. Así que encajo, satisfecho, la bofetada descrita en el párrafo anterior.
Teoría King Kong es un ensayo. Pero también es un relato, una autobiografía y un compendio de experiencias vitales. Personalmente, creo que todas las opiniones tienen su valor, pero creo también que aquellas opiniones que se extraen del análisis de la propia experiencia poseen un alto valor añadido. Y creo que esa es la metodología del pensamiento de Virginie Despentes, al menos la que exhibe en esta obra, articular sus ideas desde sus propias vivencias para integrarlo todo. La autora repasa su biografía y describe su entorno particular y nuestro medio social y político desde el cerebro, el corazón y las tripas de una mujer inquieta, reflexiva, rebelde, valiente.
A partir del relato de su propia violación (puede leerse aquí), de sus vivencias adolescentes al ritmo de la música punk, de sus experiencias en la prostitución y el mercado del porno, así como de la la descripción de su propio proceso madurativo y evolución personal Virginie Despente articula un discurso feminista liberador que sorprende por lo poco académico. Despentes llama a las cosas por su nombre, eso no se puede negar y lo hace de una manera directa y clara: «Hay hombres que están hechos para ocuparse del jardín, de la decoración interior y para llevar a los niños al parque; y mujeres con un cuerpo capaz de agujerear la cabeza de un mamut, de hacer ruido y de tender emboscadas», y luego concluye: «No se tata de oponer las pequeñas ventajas de las mujeres a los pequeños derechos adquiridos de los hombres, sino de dinamitarlo todo». En su opinión «el feminismo es una aventura colectiva, para las mujeres, pero también para los hombres y para todos los demás. Una revolución que ya ha comenzado. Una visión del mundo, una opción».
Además del libro, Teoría King Kong, os sugiero también su película Baise-moi (Fóllame), censurada en Francia y accesible en su eMule más cercano. Eso sí, si aceptáis la recomendación, puede que os suceda como a mí y quizá recibáis un buen puñetazo feminista en el mismísimo centro de vuestras creencias. Sienta bien, os lo aseguro.
Hubiera dimitido de mí misma si hubiese escuchado lo que me decían: a las chicas no les gusta tocar la guitarra eléctrica, pero sí los chicos que lo hacen; a las chicas no les gusta pelearse, pero sí los hombres que se pelean; a las chicas no les gusta ganar dinero, pero sí casarse con aquellos que lo tienen…
No creo por un instante en la femineidad, que sería un despliegue biológico o químico de cualidades particulares en todas las mujeres. Tampoco creo más en la virilidad que reuniría a todos los hombres. No me parece que Bruce Willis y Woody Allen se parezcan en nada. Ni tampoco Britney Spears y Angela Davis. Dividir a la humanidad en dos partes para tener la sensación de haber hecho un buen trabajo me parece bastante grotesco.
(…)
Porque el ideal de la mujer blanca, seductora pero no puta, bien casada pero pas effacé, que trabaja pero sin demasiado éxito para no aplastar a su hombre, delgada pero no obsesionada con la alimentación, que parece indefinidamente joven pero sin dejarse desfigurar por la cirugía estética, madre realizada pero no desbordada por los pañales y por las tareas del colegio, buen ama de casa pero no sirvienta, cultivada pero menos que un hombre, esta mujer blanca feliz que nos ponen delante de los ojos, esa a la que deberíamos hacer el esfuerzo de parecernos, a parte del hecho de que parece romperse la crisma por poca cosa, nunca me la he encontrado en ninguna parte. Es posible incluso que no exista»





al hilo de este post os propongo echar un vistazo al contenido de una charla de itziar ziga,
http://www.arteleku.net/4.1/seccion.jsp?id_seccion=20&id_articulo=2387&idioma=euskera&ids=id1=2387
(que parece que en breve tendremos al oportunidad de asistir en iruña) y un blog de un colectivo que que reflexiona sobre identidades, (post)-pornografia,…
http://girlswholikeporno.com/profile/
También he oído que Beatriz Preciado vendrá a Iruña a presentar su Testo Yonqui.
Muy interesantes esos enlaces. Descargando…
Eskerrik asko!
[...] Hace unas semanas leí un post de maleski en Langarra acerca de “la teoría King Kong” ultimo libro de la francesa Virginie Despentes en el cual se plantean cuestiones que rompe de forma [...]