La nueva fase de este blog empezará en Septiembre. Cambiaremos la piel y, sobretodo, le daremos impulso y bombeo a una nueva serie de posts que tanto mi colega Maleski como yo mismo estamos preparando.
Pero no quiero esperar hasta entonces para daros cuenta de la aparición de un interesante documento recomendable para todos aquellos interesados en la transformación de la política. El verano suele ser el momento para el que hemos reservado la lectura de algunos libros especiales, de esos de los que esperamos sacar nuevas ideas y energías para encarar el nuevo curso laboral. Creo que no os arrepentiréis si añadís uno nuevo a esa lista.
El documento en cuestión es de Rafael Mourad, y se llama Guía básica para entender la Política 2.0 (versión Beta), y se puede consultar y descargar gratuitamente desde aquí.
Aunque sólo es una guía básica de iniciación, no se limita a ser el clásico repositorio de herramientas y aplicaciones. Introduce en el cambio cultural necesario y en los nuevos modelos organizativos. Da ideas y modelos sobre cómo reconstruir las relaciones con los ciudadanos. Y, lo más importante, está enfocada a hacer entender a las capas dirigentes que ha llegado la hora de cambiar la manera de hacer política.
A ver si además de ponernos morenos, reseteamos y actualizamos el disco duro (muy duro) de algunos


Algo más que leerse el libro van a tener que hacer. Echando un vistazo a las blogosferas de las distíntas familias políticas enseguida se ve cómo entiende cada una de ellas las relaciones (o no) con la ciudadanía o la forma de hacer política, más allá de los discursos manidos, previsibles y mentirosos, mayormente.
Efectivamente Itzain, algo más que leerse el libro tendrían que hacer. Y darse prisa además.
En mi opinión es una de las asignaturas pendientes y prioritaria para este curso entrante.
A este paso en el mundo de la política pueden pasar cosas semejantes a lo que ha pasado en el mundo de la música, los media,… o ahora con la industria del libro: Internet ha emergido como la gran desintermediadora, y eso ha modificado profundamente la cadena de valor de muchas actividades económicas y sociales.
No me resisto a parodiar la adivinanza:
“La política está intermediada. ¿quién la desintermediará?. El desintermediador que la desintermedie, buen desintermediador será.”